PERDIDO O ESCONDIDO ?
(Fundamental en detección)
En regla general, perder cualquier cosa es perder poco. Esconder algo equivale a esconder algo de valor. Podemos perder 1 (1 Sesterce, 1 Denier, 1 Écu, 1 Ducado, un Dólar, 1 Franco... un anillo, una pequeña joya) pero si debemos disimular algo esconderemos fácilmente 1.000, 100.000 ó mil veces más.

Perder algo es perderlo al nivel del suelo pero esconder equivale sistemáticamente a hacer un hueco para disimular. 

Un escondite será fácilmente de 40 cm a 1 metro de profundidad (según el volumen de lo que se desea disimular). Con el paso del tiempo los 40 cm a 1 metro se transformarán en la mayoría de los casos en 80 cm a 1,50 m de profundidad (fenómeno muy conocido en arqueología). Vale decir que la casi mayoría de los numerosos escondites constituidos con el paso de los siglos, están aún enterrados ya que los detectores comunes VLF que conocemos son ineptos a tales profundidades ; a más de 40 cm no funcionan. Pero los nuevos eficientes aparatos de inducción pulsada con cabeza Hypersensitiva tal como los Deepers, llegan a nuestro auxilio ; lo que sin duda va a cambiar para muchos el ritmo e importancia de descubrimientos.


Moneda perdida    
 
Encontrado con un Deepers en el campo a 1.20 metro de profundidad (Escudo Galo de ceremonia en oro, 54 cm. de diámetro)
Que prefiere descubrir ? Que detector le falta ?
Moneda encontrada con un detector común cerca de la superficie
Diversos tesoros bien enterrados que fueron encontrados con unos detectores Deepers
Fundamentos de los detectores de pulsos o "de Inductions Pulsées"

El principio de detectores de pulsos es simple y conocida desde hace varias décadas pero los últimos avances realizados en la electrónica le aseguran una imprescindible supremacía en cuanto a la penetración en el suelo.

Un emisor envía, por intermedio de la cabeza de detección, una señal electromagnética de intensidad variable y de una periodo fijo de más o menos 50 a 150 ciclos por segundo.

Esta corriente penetrará en el suelo más o menos profundamente en función del diámetro de la cabeza de detección y de la potencia del detector. Si esta señal encuentra a su paso (en su zona de influencia) cualquier conductor metálico (ya sea magnético ó no), producirá en el dicho conductor (principio de corrientes de Foucault) una contra corriente ó campo secundario que será captado por el detector.
Algunos aparatos de inducción pulsada poseen una electrónica capaz de analizar la conductibilidad del metal encontrado, lo que permite en un principio poder hacer una clasificación entre los ferrosos y los demás. Atención de tomar estas indicaciones con cierto escepticismo ya que este método no ofrece ningún resultado seguro pero más bien aleatorio.... En realidad no sirve para nada.

Con un aparato de inducción pulsada la penetración en el suelo está directamente condicionada tanto por la calidad de la electrónica como por la alta técnica del cuadro de búsqueda y de sus dimensiones. Podemos afirmar que con muy buenos aparatos de esta categoría (ver el
Deepers X5), se puede llegar fácilmente,  en el caso de grandes masas, hasta  3 o 4 metros de profundidad (con el cuadro de detección de 1m X 1m).

No olvidar nunca: Un botín de valor está siempre profundamente enterrado en el suelo. Las estadísticas nos indican que más del 85% de los depósitos de valores se encuentran ocultos entre 60 cm y 1.20 metro de profundidad. Los detectores de inducción pulsada son realmente ideales e imprescindibles para llevar a cabo una detección seria y profunda (tesoros, cofres, botines de guerra, saqueos, depósitos monetarios, plata, bronces, escondites de joyas ó armas...).  
Un profesional de la detección y su Deepers en Colombia